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 Gianpaolo Imbriani

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Como la mayor parte de los niños italiano, también yo soñaba con aquel gol en el último minuto en una final de los mundiales, e incluso hoy, a los 33 años cierro los ojos y me imagino participando en unos.

Pero, afortunadamente, los ojos me los abrió Carmelo, hace ya muchos años.

Una de esas conversaciones en las que te cogen por debajo del brazo cuando estás en un cruce y te acompañan a atravesar la calle.

“¿Te has preguntado alguna vez, que es lo que te hace quedarte en el campo cuando esta diluviando y el partido es uno de esos que no tiene ni arbitro???…es la pasión”

Pero si después, vas creciendo y te das cuenta que el partido ni tan siquiera lo has organizado tu, porque hace frio y no vas a coger una pulmonía, o si en vez de un entrenamiento, prefieres quedarte dando una vuelta por ahí, porque sabes que esa tarde esta de paseo la chica que te gusta, en ese caso, no pierdas más el tiempo. Con el futbol te ha de satisfacer, simplemente jugarlo.

“Juega” ya que con el balón no tienes que firmar ningún contrato, lo tienes siempre a mano.Dale una patada cuando tengas ganas y reencuéntrate en esa partida con los amigos de toda la vida.

Habia poco que hacer, ya que prefería a la chica¡¡¡¡De largo prefería pasar el tiempo con mis amigos, estar por ahí hasta tarde y de no preocuparde de dar ejemplo a quien me ve tanto dentro como fuera del campo.

Pero sobre todo, lo que veía en la television no se corespondia con lo que veía en casa con Carmelo. Desde ese momento, en cualquier parte del mundo el primer paso para integrame en esa ciudad era la de acercarme a un campito de futbol para jugar. La mayor parte de las veces la cosa ha terminado tomando una cerveza con un par de los jugadores con el resultado que esperaba: un amigo más¡¡¡¡¡

 Diamante Imbriani

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Para mi el futbol lo he visto solo en Carmelo: ningún equipo, ninguna camiseta en particular, yo era siempre solo y de Carmelo. Cualquier color que defendiera, en cualquier puesto que jugara. No soportaba cuando lo dejaban en el banquillo, a esperar a que su equipo perdiera¡¡esto a el no le gustaba en absoluto y cada vez me decía: si mi equipo pierde, pierdo yo”

A través de el he podido conocer mejor el futbol, el de verdad, el limpio, donde cada sacrificio se trasforma en pasión, donde se esta en el campo con un único objetivo, y donde no se olvida nunca, que en el fondo es un juego y como tal siempre hay que acordarse de divertirse.

Quien veía a Carmelo, veía todo esto: el futbol, sus valores, sus reglas, su diversión, bastaba con mirarlo a los ojos para comprender que todo esto de verdad existe y que “Imbriani no te rindas”, lo ha demostrado en estos meses.

En esta foro se ve que desde pequeña me he sentido muy feliz con el y protegida, y es esa sensación la que deseo,  puedan sentir todos aquellos que a través de el y como el creen en el deporte.

Giovanni Parente “Giò Giò” 

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Hemos crecido como hermanos, desde el primer día de colegio hasta su último día en el hospital. Desde pequeño me he recorrido Italia para ver sus partidos y siempre me sentía orgulloso de verlo en el campo.

Incluso después de hacer conseguido su sueño de jugar en Seria A, nuestra amistad cambio. Toda su pasión, su trabajo y sacrificio, realizados desde pequeño lo habían llevado a la meta que siempre quiso alcanzar. Sin embargo, su condición de jugador de futbol nunca lo ha condicionado ni cambiado su manera de ver a las cosas y a las personas. Los lunes cuando regresaba a casa me venía a recoger con el coche y pasábamos muchos ratos juntos en los que hablábamos de todo. Nunca se olvidaba de una fecha señalada, en mi 18º cumpleaños me regalo la camiseta de su debut, que la guardo como un tesoro. El periodo de las navidades a el le gustaba especialmente y con la escusa de jugar a cartas contactaba con los amigos de siempre del pueblo para pasar toda la tarde juntos y recordar anécdotas del pasado.

Nunca ha sido un gran hablador, pero todas las veces que abría la boca me trasmitía tanto sus alegrías como sus penas. Más de una vez lo he oído lamentarse de aquel futbol corrupto que a el no le gustaba, pero ha sido capaz de hacerme conocer el lado leal de este deporte que a mi me resultaba difícil de ver al comprobar todo lo que a él le rodeaba.

Recuerdo una entrevista que le hicieron antes de un partido contra la Juventus, entre todas las personas importantes que había conocido ese año, me cito a mí, como un amigo importante al que podía confiarle todo. Siempre me había hecho participe de sus alegrías y de sus dolores incluso fuera del campo, pero cuando supo de su enfermedad no pudo hacerlo. No quería habar conmigo, no podía. Tuvo que pasar una semana antes de encontrar el coraje necesario. Estaba feliz de que lo hubiera hecho, pero sobretodo, por oírlo llorar por primera vez.

El 26 de enero 2013, Carmelo me envía un sms desde la cama del hospital del que se despedía como…tu amigo para siempre¡¡¡